Masonería y rosa+crucismo
Tesis central: sin los masones, el rosacrucismo actual sería inexistente.
La Rosa+Cruz es una organización con un linaje antiguo e ininterrumpido: es una flor que brotó del tronco de la Masonería. Nació en el siglo XVIII en el seno de logias alemanas, se nutrió de la inspiración templaria, y en el siglo XX fue remodelada por ritos de neta inspiración egipcia, alquímica, gnóstica y hermética. Hoy, todo grupo que se llame "rosacruz" tiene sus raíces clavadas en la tierra masónica.
I. La primera rosa: hija de la Masonería alemana
La primera organización rosacruz documentada —la Orden de los Oro y Rosacruz (Gold- und Rosenkreuzer, o Orden Rosa+Cruz de Oro)— surgió en Alemania hacia 1750. Sus miembros eran todos, antes que nada, masones. Heredaron algo de un supuesto linaje antiguo: reconstruyeron un sistema espiritual basado en la alquimia, el hermetismo y el misticismo cristiano.
Esta orden adoptó un sistema de nueve grados: Junior, Theoricus, Practicus, Philosophus, Adeptus Minor, Adeptus Major, Adeptus Exemptus, Magister y Magus. Estos nombres fueron confirmados en el congreso de Praga de 1777, y de ahí fueron adoptados, sin que signifique una herencia directa, por la Golden Dawn y sus derivados.
El árbol genealógico del rosacrucismo moderno comienza aquí, en logias masónicas alemanas del siglo XVIII.
John Yarker, en sus estudios sobre la Masonería y el Templarismo, rastreó cómo estas tradiciones penetraron en los altos grados masónicos. Yarker fue una figura clave en la difusión del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim en Inglaterra, y en 1872 recibió patente como Gran Maestre para Inglaterra e Irlanda.
II. La herencia templaria: el caballero como precursor del rosacruz
La Orden del Temple fue disuelta en 1312, pero su simbolismo, sus rituales y sus leyendas desaparecieron: fue la inspiración de los grados caballerescos de la Masonería. La Orden de los Caballeros Templarios dentro de la Masonería estadounidense reclama ser descendiente directa de los templarios medievales sin ningún tipo de sustento historiográfico, y prolonga su imaginería en rituales, vestimentas y símbolos. La literatura masónica lo admite sin ambages: "el templarismo masónico tiene relación con la Orden del Temple de las Cruzadas; es una rama del sistema caballeresco masónico". Pero sin pruebas de herencia reales.
Esta "herencia simbólica" es el modelo típico del rosacrucismo masónico: persigue un linaje de sangre, y evoca y activa una herencia espiritual mediante el rito y el símbolo. En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el grado 18° es el Sublime Príncipe del Real Arco o Caballero Rosa Cruz. Los grados 15° (Caballero de Oriente o de la Espada) y 17° (Caballero de Oriente y Occidente) forman la escalera que conduce desde la inspiración templaria hasta la rosa y la cruz.
III. El llamado de Egipto: la Rosa+Cruz en el Rito de Menfis-Mizraim
El siglo XVIII alemán creó la forma organizativa de la Rosa+Cruz, y los siglos XIX y XX le dieron un alma egipcia a través del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim. Este sistema posee hasta 95 o 99 grados, y su cúspide apunta directamente a la sabiduría hermética del antiguo Egipto, al hermetismo, la alquimia y al gnosticismo. Su identidad iniciática es muy cercana sino casi idéntica al rosa+crucismo.
En la estructura de Menfis-Mizraim , el grado 18° es el Caballero Rosa Cruz. Este grado se encuentra en el nivel del "Capítulo", y es un punto de bisagra: antes, el masón completó su formación básica de aprendiz, compañero y maestro; a partir de aquí, entra en el terreno de la filosofía hermética y la operación alquímica. Los grados superiores incluyen el "Sabio Hermético" (43°), el "Sabio de la Pirámide" (49°) y otros más, todos ellos apuntando a la tradición egipcia y alquímica.
Robert Ambelain y su Rose-Croix d'Orient (Orden Rosa+Cruz de Oriente) representan la continuación de esta corriente en el siglo XX. Ambelain, como poseedor de los más altos grados del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim, integró el hermetismo egipcio, el martinismo (heredero de Martínez de Pasqually y Saint-Martin) y el simbolismo rosacruz en una sola síntesis operativa. Su "Oriente" es un lugar geográfico: es el Oriente simbólico, la fuente de la luz, el lugar de donde viene la iniciación.
IV. Los Elus Cohen: la dimensión sacerdotal de la Rosa+Cruz
Martínez de Pasqually fundó en el siglo XVIII la orden de los Elus Cohen (Sacerdotes Elegidos), que aportó a la herencia rosacruz masónica una dimensión única: la sacerdotal. Pasqually era masón, y utilizó la estructura y el ropaje de la Masonería para atraer a los candidatos adecuados. Sólo quienes habían alcanzado el grado de "Elus" en la Masonería podían ser admitidos en los Elus Cohen.
La doctrina central de los Elus Cohen es la reintegración: mediante un culto de cuatro fases —reconciliación, purificación, reconciliación y santificación— el ser humano recupera su función sacerdotal original. Pasqually empleaba un lenguaje cristiano, pero el núcleo de su operación ritual incluía angelología, teúrgia y la invocación de nombres hebreos. Tras su muerte, Jean-Baptiste Willermoz y Louis-Claude de Saint-Martin continuaron y transformaron esta herencia, que se convirtió en la raíz del movimiento martinista martinezista.
V. El lugar de la Rosa+Cruz en la Masonería: corona, no base
La Rosa+Cruz siempre ha formado parte de la educación masónica. Se encuentra en los "grados de perfección", en los "grados capitulares" y en los "grados filosóficos": niveles a los que el masón accede después de completar los grados fundamentales de aprendiz, compañero y maestro, y gran parte de la escala de "perfección".
En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, los grados 4° a 14° son "grados de perfección"; los grados 15° a 16° son "grados capitulares"; los grados 17° a 32° son "grados filosóficos". En el Rito de Memphis-Misraim, el sistema es aún más amplio: grados 1° a 3° (logia simbólica), 4° a 14° (logia de perfección), 15° a 18° (capítulo, aquí está el 18° Rosa Cruz), 19° a 30° (filosófico), 31° a 33° (administrativo), 34° a 95° (hermético).
Quienes afirman que "la Rosa+Cruz debería ser la sabiduría que corona la Masonería" tienen razón en un sentido preciso: la Rosa+Cruz es uno de los núcleos espirituales más profundos del sistema masónico. Es el único lugar posible, y todos los masones están llamados a recorrerlo. Es una dirección elegible, un camino hacia la sabiduría hermética, la operación alquímica y la iluminación gnóstica.
Conclusión
Cada flor de la Rosa+Cruz —desde los Oro y Rosacruz alemanes del siglo XVIII, pasando por el Menfis-Mizraim de Yarker en el XIX, hasta el Rose-Croix d'Orient de Ambelain en el XX— creció sobre las ramas de la Masonería. La inspiración templaria aportó el esqueleto caballeresco; la tradición hermética egipcia aportó la carne de la operación espiritual; y la estructura ritual masónica aportó el recipiente donde todo eso se conserva y se transmite.
Sin la Masonería, la Rosa+Cruz habría quedado reducida a un montón de manifiestos literarios del siglo XVII, ideas sin manos que las ejecutaran. Fueron los masones -aquellos que ascendieron por los distintos sistemas de altos grados- quienes convirtieron la Rosa+Cruz de texto en tradición viva, mediante el rito, la operación y la transmisión.
Esa es la verdadera herencia: la de la sangre, sino la de la voluntad. Cada generación de rosacruces masónicos vuelve a encender la lámpara que se encendió en las logias alemanas del siglo XVIII.
Que la Rosa florezca sobre la Cruz, porque así lo quiere la voluntad de quienes trabajan por la Luz.

