La Teurgia o Magia Ceremonial Martinista

La vocación del amor

El centro del Martinismo son sus rituales. La razón es muy simple: cuando tres o más personas invocan a los Maestros del Pasado, solo el amor puede estar presente. Cuando la Humanidad es capaz de respetar y de valorar lo que sus ancianos y Maestros han hecho, las cosas cambian porque la memoria del amor, de los sabios, cambia el presente y le da sentido. La Humanidad está en problemas porque no escucha a sus sabios y viejos y no les da lugar (exceptuando el Oriente profundo).

El Marqués L. C. de S. M., nuestro Superior Incógnito, revaluó e instauró (marcó una nueva idea de la Iniciación y con ello, se funda el Martinismo) un proceso Iniciático, que además produce una hondísima inspiración, dentro del cual la teurgia o magia ceremonial debe ocurrir en el corazón del Martinista.

La misma magia debe atraer esta experiencia a quienes son llamados a vivirla. Es profundamente mística, además, y el único fin es encender el corazón para que la Divinidad, como quieras llamarla, se manifieste progresivamente en el Iniciado. Eso es totalmente verificable luego de que eres formalmente Martinista porque son necesarias las formas rituales que producen concentración, inspiración, amor, fraternidad, solidaridad y muchos sentimientos que encienden el corazón Martinista.

Nota: no creáis que escribimos todo lo que sabemos o todo lo que vivimos porque ello debe ser experimentado, no hay amor que no haya sido vivido, ni amor verdadero que pueda ser descrito...